lunes, 5 de febrero de 2007

Mala suerte


Nunca creyó en supersticiones. Dos veces rompió espejos por accidente pero no le dio importancia, como jamás tomó en cuenta que se le atravesara un gato negro al conducir.
Manuel tenía dos vicios irremediables: el póquer y el alcohol. Más que a la mala suerte, a eso atribuyó las vicisitudes por las que atravesaba: su esposa le exigió el divorcio, llevaba seis semanas sin empleo y estaba a punto de perder su casa por saldar una deuda de juego.
Desesperado ante las tragedias, una mañana el coraje lo invadió en el baño. De un puñetazo rompió el espejo del botiquín. Curiosamente, no hirió su mano. Fluyó la sangre de su rostro fragmentado.

La fe de un náufrago


Una botella de vino fue arrastrada por el mar a la orilla de una playa turística. A punto de colocarla en la basura un rescatista, un niño le advirtió que no lo hiciera porque tal vez un genio podría estar atrapado.
El rescatista sonrió y en su intento por demostrar la inexistencia de seres mágicos, le quitó el corcho al envase. Del casco vacío salió el grito de auxilio de un náufrago atrapado en una isla desierta.

sábado, 20 de enero de 2007

EL INCENDIO


Una noche mamá nos despertó alarmada.
—¡Se quema la casa! ¡Se quema la casa! —gritaba.
Tenía un claro paisaje de terror en el rostro.
Yo, al ver la mano macabra de la llamarada
no le di importancia y me eché a dormir de nuevo.
Aquello, no era tan grave.
A diario, la lengua endemoniada de mi padre
desataba peores infiernos.

EL DESTIERRO


Guardé mis sueños y la corbata favorita en una caja de zapatos.
Doblé el consejo de mi abuelo junto a retazos capitulados de mi vida adolescente.
Mi corazón palpitaba de coraje, libertad, miedo.
Un gesto indiferente quedó tras una puerta.
Y frente a mí:
la boca de un monstruo se abría para devorarme.

MI CUERPO, ESA CASA QUE...


Cierta vez me di cuenta que mi casa también era mi cuerpo.
Y tiene puertas y ventanas por donde uno sale o escapa
—según el caso— de la mejor manera o como mejor convenga.

En esta casa que ostento y llevo a donde quiera
me di cuenta, también, que clausuré toda salida, todo acceso.

Adentro quedó un pájaro con alas rotas.

Afuera, sin llave, quedó un niño en la oscuridad de un bosque.
A la casa, olvidó el camino de regreso.

sábado, 2 de diciembre de 2006

Locuras


El tío Remy está loco. Así nació. Lo visitamos cada martes en el manicomio.
—Me siento seguro aquí adentro —me dice.
—¿Por qué? —le pregunto.
—Me da miedo salir. Hay muchos locos allá afuera.

Enigmas




Primero surgió la fascinación por el fuego. Después, el enigma de los sueños. Siguió el qué habrá al otro lado de los mares y los fenicios se aventuraron a cruzarlos. Muchos dudaron que la Tierra fuera redonda pero finalmente mataron sus dudas gracias a Copérnico. Después llegó la pregunta: ¿habrá vida en otros planetas?
En 1964 Yuri Gagarin orbitó el espacio. Viajar más allá del Sol fue el sueño del hombre sólo ayer, cuando al fin hicieron el más absurdo descubrimiento, el que de cualquier forma inscribieron en su ilusa historia de hazañas. Se dieron cuenta que todos eran millones de locos escenificando un gran melodrama.